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lunes 9 de noviembre de 2009

Casi-decálogo del usuario de monte

Ayer domingo hice una ruta de las "tranquilitas" subiendo por la Pista El Fayal en dirección a Las Lagunetas, bajando luego por la Pista Pata del Guanche, Pista Cueva Barroso y enlazando luego con la Pista Las Aguilillas, regresar por la Pista a La Esperanza que sale desde Cruz de Fune.

En el Bar Las Lagunetas tuve una interesante conversación con un amigo y conocido gracias a las dos ruedas que luego, por esas casualidades, se prolongó un rato más en el Bar Las Raíces, ya que terminamos cada uno nuestra ruta al mismo tiempo.

Estábamos alegando sobre el comportamiento de los usuarios de monte y ambos habíamos llegado a las mismas conclusiones. Son dos conclusiones muy básicas y al contrario de lo que puedas esperar, poco habituales:

  • Todos, con nuestras prácticas deportivas y lúdicas (legales, se sobreentiende) tenemos cabida en el monte.

  • Es mejor el autocontrol a que el Cabildo de Tenerife se "jarte" de la falta de civismo de unos pocos y empiece su tan conocida política de prohibir, prohibir y prohibir.

Así que hago un resumen aquí de esa conversación en forma de decálogo de consejos que espero sirvan para algo.
  1. Tu actitud no sólo te afecta a ti sino a todo el colectivo que representas.

    Es decir, que si te comportas como un cabestro, quien te vea y te juzgue, no sólo lo hará sobre ti, sino sobre todos los que practiquen lo mismo que tú.

  2. Si lo llevas, llévatelo.

    Es decir, que si cargas cosas -comida, bebida, repuestos, herramientas...- en tu mochila o en tu vehículo, bien sea porque vas a disfrutar del monte o bien porque vas a trabajar en él, nada te impide llevarte las latas, envoltorios, botellas, repuestos rotos y demás restos contigo. Te aseguro que una lata vacía pesa muchísimo menos que una llena. Y si accedes al monte en vehículo incluso no te pesará nada.

  3. Si lo practicas, infórmate.

    Y es que no basta con ir a recorrer al monte y ya está. No está de más tener algo de información sobre tu ruta, los sitios que recorrerás, qué puedes hacer y qué no puedes hacer en cada momento, conocer qué material necesitas... Como decía no sé quien, lo aprendido no ocupa lugar.

  4. Respeta y exige respeto.

    El respeto, o la actitud de tenerlo, no es algo que se aprenda ni se estudie ni se pueda poner en un decálogo. Va con el sentido común, en el mismo paquete. Lo último es condición sinecuanum de lo primero. No creo que haya que decir mucho más.

  5. ¡Cuidado con lo que no es tuyo!

    Y es que aunque suene raro e increíble, dentro de lo que consideramos monte hay propiedad privada. El ejemplo más claro sería la finca de Casa Don Leandro, por poner un ejemplo, pero no es el único. Por favor, usa el sentido común (releer punto 4), piensa en cómo te sentirías si fueras tú el propietario y da muestras de tu educación (releer punto 1).

  6. Compañerismo y camadería: indispensables.

    En el monte el compañerismo y la camadería son valores indispensables. Forman un tandem junto con el respeto, el sentido común, la buena educación, el civismo y el cuidado del entorno. Si te cruzas con otro usuario, saluda. ¡Esos buenos días/tardes! ¡Qué no se diga! Si crees que alguien está en apuros o necesita ayuda, párate y ofrécete. Otro día puedes ser tú quién la necesite.

  7. Déjalo igual o mejor a como lo encuentras.

    Vale, lo reconozco, es un clásico. Todos los decimos. Pero te hago una pregunta: ¿cuántas veces has recogido una lata o una botella del monte, la has metido en tu mochila y la has devuelto a la civilización? Si cada uno de nosotros recoge al menos 1 resto no biodegradable y se lo lleva en su mochila para depositarlo luego en un contenedor de basura, haríamos mucho. Sólo es necesario eso: recoger una cosa, cada uno de nosotros, en cada ruta o salida al monte que hagamos.

  8. A partir de aquí...

    ... puedes explayarte con consejos prácticos de todo tipo que en su mayoría aporta la experiencia personal de cada uno y que varían según lo que practiques o el uso que des a nuestro monte.

Gracias, gracias y gracias

Quiero agradecer a todos los que me paran en el monte y me preguntan por este blog. Me felicitan o me dan consejos.

Sé que se puede hacer mucho mejor. ¡Ojalá hubiera tenido conocimientos de geografía cuando empecé! Pero no es así. Escribo en mi tiempo libre y al corre-corre, que se suele decir.

No tengo normas a la hora de diseñar mapas porque todo ha ido surgiendo según he ido escribiendo. Por eso me gustaría aclarar algunas cosas.

¿Por qué empecé?

Para aprender. Para no ir de "perdido" todo el rato. Para conocer mejor los sitios por donde transito habitualmente.

¿Cómo dibujo mapas?

Trazo recorridos en Google Earth. Uso un color aleatorio para cada pista con nombre. Mi única norma al respecto es utilizar rojo para las que no tienen salida (o aunque tengan salida vía sendero).

Como no soy geógrafo empecé a dibujar los mapas como personalmente los uso, al revés. Es decir, en el sentido de la pendiente y no en sentido norte-sur. Lo siento, sé que no es ortodoxo y queda raro. Pero así están.

¿Qué necesito para el blog?

Que el Cabildo de Tenerife me pague un sueldo y yo solito le levanto un proyecto destinado a todos los usuarios de monte. Por una cuestión muy simple, porque me apasiona.

Pero idílicos sueños aparte, necesito gente con ganas de aportar. ¡Qué bien estaría contar con un geógrafo y con un naturalista que nos explicara lo que vemos cuando recorremos nuestras montañas! O usuarios con años y experiencia que nos regalaran sus sabios consejos.

Y gracias. Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por recomendar. Gracias por imprimir y usar. Gracias, gracias y un millón de gracias. No puedo decir otra cosa.