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domingo 27 de septiembre de 2009

No juegues con fuego que mearás la cama

O al menos es lo que me decía mi madre cuando era un niño. Pero no es lo que parecen pensar los padres de los niños que ves en la fotografía (no se les ve la cara ni se les distingue, así que no oculto ni manipulo la imagen, salvo para destacar un detalle de manera ampliada en una de las esquinas).

Esto ocurría hoy, domingo 27 de septiembre, en la Zona Recreativa de El Lagar, en lo alto del municipio de La Guancha. Regresaba yo como a las dos de la tarde de una ruta por las pistas que hay por debajo de la Pista de Fuente Santa (que va desde este área recreativa hasta San José de Los Llanos, muy cerca de Arenas Negras).

Al llegar allí, de regreso, me paro un momento para beber agua y hacer un momento barrita. Ese que hacemos todos al parar y tirar de la mochila para sacar la correspondiente barrita energética.

Allí debajo dos grupos de niños de entre 7 y 9 años están jugando en los fogones. Muy cerca un grupo de padres está distraído en una de las mesas de madera, hablando de sus cosas. Los chiquillos del fogón que está más cerca, aunque no hacían grandes llamas, juegan a cocinar piñas de pino. ¿Sabes lo que ocurre con las piñas de pino cuando se calientan? Pues eso. Estos niños no están a la vista de los padres. Un poco más abajo los niños que ves en la imagen, juegan a las hogueras. Arrastran puñados de pinocha para tirarlos en el fogón para avivar unas llamas que luego refuerzan tirando ramas secas.

En la imagen, abajo a la derecha he cortado y pegado ampliada un trozo de la parte central. ¿Ves esa "aureola" amarilla alrededor del niño con la camisa azul que está de espaldas a la cámara? Eso es la llama. No se distingue pero a su izquierda, desde mi punto de vista, un niño trae un enorme puñado de pinocha para seguir jugando.

No sé. Igual yo soy excesivamente desconfiado. O miedoso tal vez. ¡Total! ¡Qué podría ocurrir! ¿Tal vez que el fuego salte al montón de pinocha que lleva el niño en las manos y de ahí a la ropa? ¿Tal vez que el airito que corría arrastre algún pequeño rescoldo y caiga en el sitio más inoportuno?

Juzga tu mismo. Igual el equivocado soy yo.

Padres imprudentes dejan a sus hijos jugando con fuego
Al final no he podido remediarlo. He subido 50 metros hasta la Casa Forestal de La Guancha y he dado parte a las guardas que habían por allí, almorzando (sí, en La Guancha son mujeres las guardas forestales, y su trabajo es intachable). Pero no me quedé a ver qué ocurría después. Supongo que habrán dado un toquito a estos inteligentes y despreocupados padres. (Que son los que de verdad se merecen un par de azotes.)

1 comentarios:

YoseGon dijo...

Hola Angel, la verdad que tienes toda la razón, yo hubiera hecho lo mismo. Es indignante que esos padres dejen jugar con fuego a esos niños, y sin tan siquiera estar pendientes de ellos, o supervisados por un adulto. Despues pasa lo que pasa. Aprovecho para mostrar mi descontento con los asiduos a la zona de las raices - las lagunetas, pero no solo los senderistas o bikers, sino los "PichasBravas y los ChichiLocos" que aprovechan cualquier entrada desde la carretera general para entrar y hechar un.... bueno eso. Y despues dejar la zona plagada de pañuelitos tipo klinex y desperdicios varios... Saludos.

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